He pasado por tonta y por la más ingenua también, he sido crédula hasta la médula hasta llegar a ser justo lo contrario, desconfiada, conspiranóica, la que más.

He llegado a ser de las que no te imaginarías si me vieras por un agujerito sin que yo lo supiera, pero sobre todo sin que te oyera morirte de la risa, porque te garantizo que verme en ciertas situaciones te daría risa, pero ahí querría yo verte, en mis zapatos, en mi camino, y cuerda, porque las cuerdas… ya se saben, ¡atan!

Me ha tocado arrepentirme de algunos errores, bueno, entre tú y yo, de muchos errores, grandes y pequeños y, más de aquellos intentos que nunca me atreví a acometer, he perdonado y he pedido perdón, pero sobre todo me ha tocado pedirme perdón a mí misma por cada lágrima derramada por una persona que no lo merecía.

Hoy tengo paz y eso es lo que más puedo dar, tengo errores y borrones a montones y de eso puedo enseñar, porque cuando me caigo, me rehago y me levanto me rehago, porque de tanto que me caí, me deslizo con elegancia, y si lloro al sentir el dolor de la caída al levantarme sonrío, pero no es la mía una sonrisa normal, no, es mi mejor sonrisa cada vez, en cada una pongo el alma, si cada vez que caigo es como si fuera una acrobacia aunque me esté muriendo,  si ya hasta parece que es una pirueta, pero en mi interior reflexiono y sigo reflexionando: si aesto se le llama vivir y crecer, yo quiero vivir, yo quiero crecer, y sigo viviendo y espero seguir creciendo.

ROZALÉN -La puerta violeta

 

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©VictoriadelaFuente2018

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