A medida cumplo años voy viendo más cercana la muerte, veo que los años nos dan experiencias y las experiencias nos ayudan a ver muchas cosas.

Con los años vamos pasando ciertas crisis existenciales, etapas por las que tenemos que pasar inexorablemente; si ponemos un ejemplo aplicado a los niños, que todos los conocemos, sabemos que cuando pasan los doce meses aproximadamente tienen una etapa de autolesión, en esa fase los niños experimentan sus propios límites; después entorno a los tres o cuatro años todos los niños atraviesan una faceta denominada “el preguntón”, a todos adultos nos resulta gracioso al principio para terminar agobiándonos hasta que pensamos que es terrible tener a un mocoso preguntando el porqué de todo.

Sin embargo, esa fase de la mente de un niño es una de las más importantes porque es el despertar de la curiosidad, las inquietudes, el pensamiento en sí mismo.

Luego las crisis se van sucediendo a medida vamos creciendo y algunos vamos teniéndolas según evolucionando, otros noOtras personas mantienen un perfil plano, plano como su mente, sus incertidumbres y casi como los latidos de su corazón que apenas late.

Cuanto más se acerca el inevitable desenlace al final de la vida la mayoría de nosotros nos planteamos si hemos dedicado nuestro tiempo a las cosas que realmente importan, a las personas que eran realmente importantes en nuestras vidas.

Sin embargo, por lo general pasamos mucho tiempo dedicados a hacer cosas que finalmente no nos reportan nada productivo, y no hablo de dinero, lo productivo era y ahora lo sabemos cuando nos encontramos cara a cara al final del camino que lo productivo es crecer, evolucionar, cambiar nuestras posturas si estaban erróneas, dejar de aferrarnos a posiciones que no nos llevan a ningún lado.

Es sin duda alguna el movimiento el que nos hace cambiar y resurgir.

Quedarnos quietos es lo que nos hace estancarnos, quietos no únicamente en lo referente a lo físico, sino también a las creencias, hemos de ser capaces de saber avanzar o estaremos como en unas arenas movedizas, no solamente estancados sino hundiéndonos hacia la ignorancia al no avanzar con el mundo al negarnos a seguir con él.

Como con los años nos damos cuenta que no vamos a estar aquí para siempre tenemos que dejar de estar obcecados porque tenemos un tiempo limitado y rentado para estar aquí para ser una cosa…

Yo elijo ser FELIZ.

DIDO – Life for rent


 

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©VictoriadelaFuente2018

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