Las palabras no se las lleva el viento, hay palabras que al contrario nos llevan a nosotros.

Hay palabras que nos marcan para siempre, hay palabras que suponen un antes y un después, que cuando las oímos ya no hay vuelta atrás, o incluso peor, que después de oírlas no creemos que haya vida para nosotros.

Hay palabras que nos callan para siempre y hay palabras que nos hacen ser más analíticos, más observadores, que nos fijemos más en los detalles para no volver a caer en los mismos agujeros de los que ya hemos salido.

Hay palabras que nos abren caminos, y hay palabras que nos hacen comenzar caminos porque nos suponen acicates, pese a que alguien se haya empeñado en cerrarnos las puertas y haya querido tirar la llave.

Hay palabras que nos hacen querer gritar y otras nos hacen sentir atrapados en bucles.

Algunas palabras hacen que nos sintamos mal, pequeños, inmundos cuando en realidad es nuestro interlocutor quien es así.

Hay palabras que nos dan aliento y nos dan alas.

Al final son los años los que nos hacen ver que tenemos que hacer oídos sordos a todo tipo de palabras y hacer aquello que soñamos, aquello por lo que apostamos.

Hay palabras a las que tenemos que saber hacer oídos sordos, por más que nos ofendan, por más que nos humillen, por más que nos hagan sentir que nos han puesto en ridículo porque hay que saber ver más allá, en el horizonte de nuestros objetivos para una vez logrados poder sobreponerse a las malas palabras y a las malas situaciones que nos han acarreado y pasar página.

F.R. DAVID – Words

Si te ha gustado tienes otras publicaciones para leer en:

Voy pasando páginas

©VictoriadelaFuente2018

¡SI TE GUSTA COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

Fuente de la imagen Pixabay