Esperaré inerte el regreso del desconocido que podría haber sido y no fue, porque la distancia manda y el reloj es el que es, y que las cosas no serán como soñamos porque no soy ese tipo de mujer que es capaz de mantenerse en segundo plano y mucho menos de romper la felicidad.

Dejaré que estando inerte el tiempo me lleve por sus caminos como si fuera un gran tronco que discurre por el agua de un río hasta que sus senderos regresen a traer las aguas a su cauce.

Dejaré que el eco de una voz que me alegra de vez en cuando me consuele hasta el regreso de ese tono cantarín que me devuelve la sonrisa y la esperanza, aunque sepa que no es el mismo camino el suyo que el mío.

Total, la esperanza es también una buena amiga, y yo siempre fui la chica que veía el recipiente medio lleno, aunque fuera de aire, conteniendo la nada.

He sido después la mujer que ha sabido ver la esperanza donde solamente había un desierto yermo de respuestas baldías.

Me dejaré llevar flotando al Mar que tanto amo por si acaso alguna marea nos hace coincidir, aunque sea rodeando cabos y peñas.

Me dejaré llevar porque prefiero seguir en un mundo en el que soy feliz a mi manera y brillar unos segundos a matar su brillo por egoísmo.

HILARY DUFF – Shine

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©VictoriadelaFuente2018

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