Algunos días los ecosde lo que dejaste aquí adentro me duelen especialmente, algunos días el silencio es ensordecedor aquí adentro.

Algunos días los recuerdosde aquellos días que compartimos vienen a bailar en mi mente y golpean mi alma, pretenden salir de mí atravesando mis ojos, será que no encuentran otra manera los muy malvados, de vez en cuando  los muy cabrones me atropellan en algún lugar, y me quieren llevar contigo de vuelta como si yo fuera parte de la brisa marina, me llevan a ti lo quiera yo o no.

Algunos días te confieso que una canción me transporta al pasado, a tus brazos y a tu mirada, me veo a mí misma siendo feliz, como si fuera una mera espectadora de mi vida pasaday quisiera saber cómo hacer una máquina del tiempo para volver a sumergirme en tus abrazos, olerte empapándome de tu aromahasta embriagarme de ti.

Algunas noches, en algún sueño vienes a visitarmecomo tenías por costumbre, vienes y me robas besos,  besos robados como solías hacerlo, y me abrigarías  el alma como sólo tú sabías, y  entonces regreso a mi triste situación y se agolpa en mi memoria todo aquello  que sólo nosotros hacíamos.

Algunas madrugadas me despierto, sin saber por qué, creo que me desvelo porque me despiertan todos tus besos que siento en sueños, creo que tú debes estar soñando conmigo también, aún recuerdo aquella frase tuya que me decía “tengo aquí guardados todos tus besos amor” mientras te señalabas la frente diciéndome dónde te los guardabas y luego los desparramabas entre las sábanas donde tanto jugábamos  y no puedo evitar buscarlos  en los pliegues de mi cama, porque te diré que se resisten a dejar de habitar en mi  memoria y se pelean  por salir de nuevo a flote porque te extraño demasiado aunque no lo reconozca, ellos quieren salir a flor de piel, esta piel que solamente contigo hervíay  que hierve cuando te sueño, quizás sea por eso por lo que me resisto a regresar al mundo de los sueños para no sufrir al despertar y no tenerte en la vida real. 

Algunos amaneceres me despierto enredada a tus abrazos en mishúmedos sueños, pero te disipas a medida el mundo toma consistencia, y tengo que confesarte que tus brazos me  queman de dentro afuera, dejando mi  corazón vacíosegún te desvaneces entre los sueños que no podría recordar aunque sé que soñé contigo y, sin embargo lleno el día de ecos porque te llamo y lo único que me responde es mi propia voz en mis sueños cuando se tornan pesadillasporque ese eco se diluye en mi misma.

Algunos atardeceres me descubro mirando las nubes, pensando en ti y  veo que aún  me duele pensarte.

Algunos días me intuyo frente al espejo para  percatarme de que la persona que tengo enfrente tiene la mirada perdida, que no sabe dónde está desde que perdió a la persona que amaba y te imagino logrando tus sueñosy recorriendo calles por ciudades que te que te gustan, con gente que te hace feliz. Aunque tengo la sensación y la esperanza de que tú también me extrañaste sientes vacío sin mí, aunque no lo reconozcas ni al tipo del espejo que tampoco reconoces cuando lo miras.

Y cada día, cada amanecer, cada atardecer, cada madrugada, cada noche mi alma solo desea  volverte a ver antes de marcharme, antes de que me marchite.

Anhelo encontrarme con tus miradas y tu sonrisa, deseo que tus abrazos me abriguen el almay me quiten el miedo que tengo hoy que he visto un poquito más cerca el aliento fétido de la muerte.

Recuerdo cómo sonaban nuestras carcajadas mientras bailábamos al son de la música y aquellos ojos malvados, tan indiscretos como envidiosos se fijaban en nosotros, pero nada existía para ti y para mí, y yo te extraño a ti.

Recuerdo cómo te gustaba ponerme colorada como si fuera una niña pequeña a la que sonrojar fuera un reto diarioa conseguir, y recuerdo que poseernos era una pasiónque aprendimos a dominar en todas las formas y maneras, en cualquier lugar que nadie pueda imaginar hasta causar vorágines que la naturaleza llegó a admirar.

Ahora que tu ausenciame ha colmado tengo que confesarte que ya no la quiero, que deseo  tu presencia, que te deseo con toda mi alma, aquí frente a mí.

Aquí dentro.

Aunque me imagino lo que te diría después de abrazarte y enfrentar tu mirada:

SHAKIRA – No