Hace algún tiempo empecé a notar que percibía ciertas cosas de forma distinta a los demás, que mi intuición pocas veces se dejaba engañar.

A veces si no me veía en determinadas situaciones no se daban, por ejemplo, tenía un plan para el domingo, pero si no me veía haciéndolo el plan se chafaba. Y por el contrario si visualizaba una situación parecía que la provocaba.

Era como si me enfocase en que algo sucediera y sucedía por un extraño poder.

Me di cuenta que tenía un sexto sentido al que era mejor hacer caso, era como si tuviera un ángel que me aconsejara quien sí y quién no iba a ser buena compañía para mí, que cuando ese sexto sentido me decía que tal o cual persona no podía permanecer en mi vida, era mejor sacar a esa persona de mi entorno.

La mejor opción es no perder el único recurso que tengo, porque jamás recuperaré: MI TIEMPO.

Por hacer caso omiso a esa voz interior me vi en situaciones muy controvertidas, casi me destruyen por ser buena persona con quien no lo valoraba, ni lo merecía y, no ser contundente frente a ese tipo de gente, llegué incluso a poner a esa gente por delante de mis necesidades y hasta de mí misma.

Buscando respuesta a mis dudas sobre tantas mentiras a las que me había tenido que enfrentar e incertidumbres con las que había tenido que vivir, fue cuando entró en mi camino una Mujer Salud que me enseñó cosas que desconocía.

Entonces me enseñó que yo era bruja, fui aprendiendo sobre ciertas sensaciones de mi alma, de mi cuerpo y de mi mente que se agudizaron y dejé que la intuición guiara mis pasos más allá de lo que se pueda explicar por medio de palabras, pero si se pueden sentir.

Comencé a usar lo que sentía ayudando a los que podía, pero me olvidé de sacar a aquella gente que quisieron ser como vampiros energéticos que se alimentaban de mi energía.

En algún momento la situación se volvió insostenible y di un manotazo virtual sobre la mesa, también virtual, desde entonces el mundo supo que ya no permitiría que ningún chupóptero se alimentase de mis vibraciones.

Aprendí a vibrar alto, a ignorar a los que no respetasen mis vibraciones, mis deseos, mi espacio y mis tiempos para crecer, aprender y evolucionar.

Desgraciadamente en el camino de esa evolución también me tocó aprender que no puedo cargar con las cargas de los demás, y no puedo hacer nada por curar a quien no desea curarse de aquello que le esté haciendo daño, cada uno tiene sus procesos en su camino, nadie verá la luz si no está dispuesto a abrir los ojos aunque se la pongas delante; es algo así como cuando un bebé comienza a gatear, cada bebé gatea cuando está listo para hacerlo, unos lo hacen con cinco meses y otros a los catorce.

Sentada en lugares especiales para mí he sido capaz de tomar consciencia de mí misma y de que formo parte de un mundo maravilloso y una cadena en la que soy un eslabón necesario, pero también he empezado a ser consciente de que debo tener respeto a ese mundo, para ser parte de ese todo.

Supe que era bruja cuando paseando por el bosque y me sentí “a salvo” y en mi elemento, escuchando a los árboles y respirando aire con mil olores y más sabores.

Supe de mis poderes ancestrales paseando por playas con mas años de los que pueda imaginar mientras el olor del mar me recordaba que yo soy parte de algo más grande que mi alma y que puedo hacer que perdure con mis acciones y mis ejemplos.

Y me supe bruja cuando abrazaba y sanaba al acariciar a otros y, borraba con mis manos las lágrimas de los que me importaban. Cuando vi que era capaz de reconducir vidas con ideas, cuando vi la satisfacción que producía ayudar a los demás por el mero hecho de ayudar haciendo las cosas bien y no por buscar un provecho personal.

Me sentí bruja cuando mis sentidos crecían  o menguaban con la luna, con mis periodos, con la energía de otras brujas.

Pero también me percaté de que con la presencia de otras mujeres que se vendían a bombo y platillo como brujas también, pero después me di cuenta de que no eran más que presuntamente humo, porque al estar dentro del área de influencia de esas mujeres me di cuenta de que mi energía se mustiaba si entraba en contacto con quienes usaban los preceptos de la brujería en su favor, y eso cualquiera con un poquito de cabeza debe saber que ni es ser bruja, ni es ser mujer.

Entendí que ser bruja es lo que se hace cuando las palabras usadas tranquilizan el alma de quien las escucha, cuando las palabras amansan las fieras del alma y se dicen con el propósito de sanar y aliviar el corazón de quien escucha y sin sacar provecho.

Me di cuenta de que no debía tener miedo de reconocer que tengo un poder y proviene de mi linaje, no niego mi esencia.

Ser bruja forma parte de mí, esa es mi herencia y lo será, para siempre, el legado mas que precioso que puedo dejar a quien lo quiera captar.

Bruja naces, no te haces, aunque es innegable que  por el camino de la vida vas aprendiendo sobre plantas, gemas, velas y otras artes.

Aunque haya quien pretenda ser lo que no es y, utilice el sagrado poder de las brujas para desprestigiar a quien mejor le parezca y menos lo merezca, tendrá que ser consciente del respeto al que está faltando, a las leyes de Karma y que por tanto le pasará factura por triplicado en todos aquellos aspectos en los que ha tenido la osadía de ser irrespetuoso o irrespetuosa.

El mal que alguien intenta imprimir a otros sin motivo por medio de artes oscuras se le volverá en contra en aquello que más tema y en lo que mas ame, su familia, sus hijos, su salud, su belleza, la soledad, una muerte lenta y agónica. La lista es tan larga como los malos actos llevados a cabo  y los miedos de cada uno.

Es fácil recordar los ejemplos que tenemos todos en nuestras vidas, causa y efecto.

Con lo fácil que es apartarse de quien uno no ame y no mantenerse al lado de alguien por medio de mentiras… al final dentro de todas las mujeres hay una bruja que es capaz de descubrir ciertas cosas y por ahí empezó mi camino en esta rueda sagrada.

Las personas que buscamos ayudar desinteresadamente jamás buscamos la venganza, porque al ayudar mostramos nuestro amor, es algo ligado al linaje del que provenimos y al poder que nos ha sido otorgado.

Unicamente los débiles buscan vengarse y, es en su venganza que reconocen su debilidad mucho más lejos de lo que puedan imaginar, quizás más allá de lo que mil lunas llenas puedan contemplar su debilidad les sobreviva poniendo de manifiesto qué tipo de seres fueron.

KC & THE SUNSHINE BAND – Give it up